Rehabilitación de la fachada del cementerio del barrio del Poble Nou, construida por el arquitecto Antoni Ginesi en 1815.

 

 

CEMENTERIO POBLENOU

En 1775 se fundó el primer cementerio extramuros, el primero fuera de las murallas de Barcelona,el cementerio de Poblenou.

En 1819 el joven arquitecto Antoni Ginesi emprendió un proyecto de restauración que debido a su muerte prematura, en 1824, fue modificado y terminado por otros arquitectos. Debido a esto es difícil hacerse una idea exacta del cementerio que proyectó Ginesi ya que el proyecto inicial no ha llegado a nuestros días.

Las modificaciones que se introdujeron después de su muerte, tendían a conseguir una mayor rentabilidad del espacio a través de la densificación. Aún así podemos entrever las líneas básicas de la idea concebida por Ginesi, y en ellas, las características estéticas que tan bien representan el espíritu innovador que transformó la ciudad de comienzos del siglo XIX. Por ejemplo la fachada del recinto, orientada hacia la ciudad, era punto de observación de todas las procesiones funerarias que se dirigían hacia el cementerio. La simetría y regularidad de sus formas, su sencilla monumentalidad y el exotismo de los elementos egipcios; características del neoclasicismo de Ginesi, recibían a los barceloneses ofreciendo una sensibilidad racionalista radicalmente opuesta al estilo gótico o barroco de los edificios religiosos.

En aquella época, Oriente Próximo era destino obligado de artistas, arquitectos y literatos, y consta que Ginesi, había viajado a Egipto. Los elementos egipcios de la fachada y de otros espacios del recinto causaron polémica al ser considerados paganos y extraños a la tradición grecolatina y cristiana, pero el joven arquitecto y sus partidarios insistieron en su poder simbólico y en su explícita alusión a la naturaleza y función del recinto.

Con el pórtico de acceso, considerado -junto a la capilla del propio recinto- una de las mejores realizaciones barcelonesas de arquitectura neoclásica, el arquitecto consiguió expresar un lenguaje funerario moderno.

En esta fachada exterior encontramos construcciones piramidales a ambos lados del pórtico. La puerta de entrada queda flanqueada por dos pares de columnas dóricas parcialmente estriadas. Sobre el frontón, de tronco piramidal, encontramos un basamento sobre el que se asienta la estatua del ángel del Juicio Final tallado en mármol y en el pedestal podemos leer "Resurrectionis horam mortuorum exspecto".

El trabajo de Rycmar es recuperar la majestuosidad de esta obra arquitectónica de Antonio Ginesi, a través de una limpieza de la fachada y de la entrada principal, haciendo especial hincapié en todos los elementos decorativos, que ya hemos mencionado, de especial valor histórico en la arquitectura.